Código de buen gobierno

Dentro de la actividad empresarial ha tomado especial preponderancia el deber en cabeza de los administradores de implementar herramientas gerenciales concretas, tales como el Código de Buen Gobierno, que contienen los lineamientos, sistemas y políticas que le permiten proyectar la supervivencia, competitividad y viabilidad de las empresas.

La aplicación de estos estándares proporciona beneficios a las empresas lo cual se puede divisar a través de la aplicación de principios éticos y de transparencia por parte de profesionales responsables que le agregan valor a las organizaciones, de esta manera se lograrán mejoras en el proceso de toma de decisiones dentro de la organización. El Código de Buen Gobierno está siendo tomado cada vez más en serio como una fuente para mitigar el riesgo reputacional de las empresas, además de ser la carta de navegación que garantiza a las organizaciones mantenerse a largo plazo en forma sostenida.

Otros de los beneficios que le reportaría a las empresas la implementación y adecuada difusión de los Códigos de Buen Gobierno es el justo ejercicio de los derechos de los socios o accionistas tanto mayoritarios, como minoritarios y extranjeros, tales como el registro de sus propiedades, transferencia adecuada de las acciones, el voto en las asambleas, la obtención de la información oportuna, el adecuado manejo de los recursos de terceros aportantes y la permanente vigilancia de las responsabilidades a cargo de los miembros de junta directiva, el flujo eficiente y eficaz de la información y finalmente de la relación comprometida con los grupos de interés, respetando sus derechos.

Los Códigos de Buen Gobierno de compañías en los países anglosajones tienen su enfoque en la Gestión del Riesgo, impacto, mitigación y costo del control que debe ser diseñado por la Administración y es la Junta directiva el órgano encargado de ejercer el control posterior cuyo resultado, debe ser revelar todo tipo de situaciones, incluyendo pero no limitando las financieras que merecen especial atención, para obtener con este ejercicio una mejor toma de decisiones. Un reto de estos códigos es básicamente estimular un ambiente de control, supervisión y de valoración precisa del riesgo que afronta una empresa, permitiéndole generar dinámicas de innovación en la producción de soluciones frente a las alertas tempranas, garantizando con ello el mejoramiento continuo de los procesos, lo cual se traducirá en un mayor valor del negocio.

Es el monitoreo permanente el que permite la detección temprana de riesgos, valorarlos adecuadamente y mitigarlos. Dicho enfoque está sustentado en las normas que los organismos de control de los Estados Unidos y el Reino Unido han tenido que expedir con el propósito de redoblar las exigencias de supervisión ante las experiencias tales como los casos Enron y Worldcom, entre otros que generaron un deterioro en la imagen del sistema capitalista, afectando la confianza y credibilidad por parte de los inversionistas, además del impacto económico y social que ello conllevó.

Ahora bien, son mayores los beneficios que obtiene una empresa comparado con los costos en los que pueda incurrir en el diseño e implementación de un Código de Buen Gobierno. Por su parte Jeff Immelt, CEO de General Electric para la revista Harvard Business Review expresó: “Para desarrollar una empresa que sea admirada, es necesario que la empresa sea también buena en un sentido moral. Una empresa con estas cualidades atraerá a profesionales del más alto nivel que desean trabajar en un proyecto empresarial que les trasciende, que es mayor que su propio desarrollo profesional.”

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