Editorial Tercera Edición

Alguna vez se ha preguntado cuál es el impacto económico al PIB del País de actividades tan cotidianas como festivales, ferias y carnavales? Todas estas actividades hacen parte de lo que tradicionalmente se ha denominado como el sector cultural, también conocido como la economía naranja. En el caso de Colombia este sector representa aproximadamente el 3,0% del PIB anual.

Este particular nombre fue acuñado a partir del libro “La Economía Naranja: Oportunidad Infinita”, publicado por el BID. Para conceptualizar este nuevo término económico, sus autores se inspiraron en John Howkins creador del concepto “Economía Creativa”, mezclándolo con el significado cultural que tiene el color naranja tanto para occidentales como para orientales. Este color, a nivel mundial es asociado con el entretenimiento, la extroversión, el aprendizaje, el liderazgo y la transformación.

Desafortunadamente en Colombia existe la percepción que la cultura es un gasto y no una inversión. Sensación que debe empezarse a cambiar desde el Gobierno, qué a pesar de ser conciente de la importancia que tiene la reconstrucción cultural y artística del país dentro del marco del postconflicto, se está quedando corto a la hora de proporcionarle los recursos suficientes.

A pesar de que una importante ventaja al involucrarse con la economía naranja, es no depender de manera tan directa como en otros sectores, de factores exógenos y fortuitos como por ejemplola caída del precio del petróleo o la la fluctuación del tipo de cambio, este tipo de empresas yproyectos se enfrentan a grandes obstáculos que limitan su sostenibilidad en el largo plazo. Por esta razón quizás la empresa privada no le apuesta de manera decidida a la inversión en industrias culturales.

Los 60 años de guerra que hemos padecido, han traído consigo consecuencias funestas para la cultura popular de nuestra nación. Se han perdido importantes valores culturales, los cuales sólo se podrán recuperar con un arduo trabajo de socialización por parte de políticas públicas y estrategias privadas que se articulen en torno a la cultura de la paz.

Este sector genera un importante impacto social, debido a que en muchas oportunidades seemplean gran cantidad de personas de bajo poder adquisitivo. Las industrias culturales son pieza fundamental para potencializar el desarrollo socioeconómico de un país.

Adportas de un posible postconflicto, en donde se convierte en prioridad la recuperación de nuestra identidad cultural, la economía naranja podría verse impactada positivamente, en la medida en que le apostemos, tanto los empresarios como el Estado, a una reconstrucción cultural del país.

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