La Imagen que lo llevó a emprender Vuelo


    Carlos Robles se define como una persona que siempre busca una mejor manera para hacer las cosas, se califica como “apasionado, corajudo, impaciente, acelerado, disciplinado, generoso y perfeccionista”. Nació en Buenaventura, en un lugar de gente humilde. Sus padres, pioneros y líderes de la industria camaronera, le inculcaron grandes valores como la disciplina y el tesón. Practicó el vuelo libre, hoy juega golf cuando su agenda lo permite y su gran pasión es la música. Padre orgulloso de 3 hijos, casado hace 25 años, con María del Mar Zambrano, una diseñadora de modas, que la considera como su “cómplice, socia, amante, soporte y una mujer extraordinaria”.

    En su juventud nació una pasión desbordada por el vuelo libre en cometa, hobby que lo llevó a volar no sólo entre las montañas del municipio de Roldanillo en el Valle del Cauca, sino también a certificarse como instructor de este deporte en los Estados Unidos. Lo que nunca imaginó fue que de este pasatiempo, naciera la empresa que lo llevaría a convertirse en 1996, en el primer empresario caleño en incursionar en la industria de los baños moviles públicos.

    Antes de entrar a contar como nació esta idea, hay que devolverse al año 1995. Para esa época Carlos Enrique ya había conformado una familia con María del Mar Zambrano y sus ingresos dependían de un negocio de arquitectura que tenía con un amigo. Fue en ese momento cuando este Visionario tuvo la idea que le cambió la vida, y por la que hoy es reconocido como un exitoso hombre de negocios.

    “En 1995 un compañero de vuelo libre nos mostró una foto que trajo desde México de un baño portátil y de un camión de servicio de mantenimiento”. Bastó sólo esa imagen para que el recordara las ganas que automáticamente le daban de ir al “W.C.” cada vez que estaba a punto de emprender su vuelo en cometa, y como es impensable en las montañas encontrar uno de estos, debía entonces buscar los árboles. Esta imagen acompañada de sus vivencias antes de emprender vuelo, fueron suficientes para reconocer que no solo los aficionados a este deporte, son los únicos que pasan por la experincia de no tener un baño a la mano cuando más se necesita, llevándolo así a incursionar en la novedosa industria de la sanidad portátil.

    En esa época era muy normal ver en la vía pública a los hombres detrás de los postes y en los conciertos a las mujeres, resguardándose entre ellas mismas, dentro de un círculo para no ser vistas. Carlos Robles entendió que la población carecía de este tipo de servicios y desde ese instante no dudó ni un segundo que había encontrado una creciente demanda que no tenía oferta.

    “Llamamos a México, pero las unidades eran muy costosas, así que cinco meses después, en una feria de construcción en Bogotá, vimos dos baños portátiles que estaban exponiendo unos norteamericanos y junto con mi socio, los compramos con la intención de empezar el negocio”.

    En 1996 Carlos Robles crea en Cali la primera compañía de sanidad portatil, pero por desgracia o por fortuna esa sociedad no duró mucho. Pero él tenía claro que ese negocio debía seguir en pie y no iba a desistir. “Los sanitarios portátiles son una industria que mueve millones de dólares alrededor del planeta, ahorran 125 millones de galones de agua potable cada dia, conservan la salud pública, la dignidad de las personas y protegen el medio ambiente”. Tenía claro que seguiría trabajando en ello.

    Y fue así, apasionado por los retos y por las metas, y con una esposa que siempre lo ha apoyado y ha creído en él, cuando decidió fundar en 1998 la empresa “Bamocol S.A.” De aquí en adelante, Carlos no ha parado ni un segundo de soñar y de construir su compañía, pulso a pulso, con innovidables experiencias y grandes dificultades, que ha logrado superar, y que ahora las recuerda como “sus mejores fracasos”.

    Una de las experiencias que marcó más su vida durante la consolidacion de su empresa, fue el terremoto de Armenia en 1999. Impulsado por su espíritu humano y social, decidió apoyar a los damnificados de esta tragedia humana de manera gratuita durante 10 días, pero luego fue contactado por la UNICEF para que siguiera asisitiendo a la población, con la instalación de 90 baños por 60 días.

    “Me encontré con la miseria humana, barrios enteros destruidos, gente sin casa, viviendo en cambuches de plástico. Cuando llegábamos a las 4:00 am todos los días, la gente nos recibía agradecidos con un plato de comida y gritando: ¡Llegaron los de los baños! Esto era muy alentador, aprendí mucho de ellos. Con nuestra labor evitamos la propagacion de epidemias, a pesar de las casi 2.000 víctimas”.

    La falta de cultura en el tema y el poder enseñar a la gente que Bamocol es una opoción para brindar saneamiento básico dentro de la población, han sido importantes retos que ha tenido que enfrentar este empresario. Después de tantos apuros superados y del aprendizaje de sus mejores fracasos, esta pareja de esposos logró sacar adelante su empresa que hoy en día tiene cubrimiento nacional, contando con 120 trabajadores y una disponibilidad de 1.500 baños. Creen firmemente en seguir creciendo, lograr mayor cobertura y mejorar cada día más su servicio desarrollando innovación tecnológica.

    Estas son algunas recomendaciones que brinda Carlos Enrique a quienes desean apostarle a ser

    empresarios:

     “Rodearse bien, de gente que sepa más que uno”.

     “Tener la suficiente humildad para reconocer lo que no sabes”.

     “Tener amigos exitosos”.

     “Preguntar, escuchar y aplicar”.

     “Estar siempre alerta ante las oportunidades pero también ante las amenazas”.

     “Nunca delegar más allá de lo que no se pueda controlar”.

     “Siempre hay alguien dispuesto a ayudarte y otro a joderte.”

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