Editorial Segunda Edición

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Al margen de los análisis con tinte político de las multitudinarias marchas del sábado 2 de abril, mi percepción adicional es que nos encontramos en una tendencia hacia una polarización cada vez más fuerte. Un distanciamiento no solo en el plano político, de quienes desean firmar un acuerdo como lo está concibiendo el gobierno, frente a quienes no lo ven viable de esta manera, o de quienes están con Santos o con Uribe, o de la derecha frente a la izquierda. La polarización en nuestro país más que política es social, y me atrevo a decir que más que social es económica.

Las personas que salieron a marchar el pasado 9 de Abril fueron en su mayoría pertenecientes a los estratos 4, 5 y 6. Pero cuando las marchas son en contra del sistema de salud o del transporte, quienes salen a marchar son los estratos 1, 2 y 3. ¿Qué lectura le podemos dar a estos hechos?

La inequidad social en nuestro país es cada vez mayor y lo que muchos no han comprendido aún, es que la responsabilidad no es solo de quienes nos gobiernan, ni mucho menos de un modelo de gobierno, el tema tampoco se trata de enfrentarnos entre perpetuar la guerra o desafiar la impunidad, el problema no es solo la corrupción, el inconveniente no es ser liberal o conservador, santista o uribista. En la medida en que continuemos analizando la situación de esta manera, mayor será la brecha que seguiremos construyendo en nuestra sociedad, solo logrando con esto mejorar las condiciones para que se fortalezcan todas las actividades delictivas al margen de la ley.

Días antes a la marcha, un mensaje me llamó la atención: “Más vale una protesta pendeja, que un pendejo que no protesta.” Las marchas y las protestas por si solas no resuelven, pero son el reflejo de que hay algo que no está funcionando bien y de que existen personas que buscan un cambio. Adicionalmente a mostrar nuestra inconformidad por medio de este tipo de expresiones, el cambio debe provenir de cada uno de nosotros, independiente del rol que estemos interpretando, empresario o colaborador, político o ciudadano, industrial, comerciante o banquero, militar, religioso o civil.

Debemos generar un cambio orientado a buscar no solo el beneficio personal, sino también el beneficio del entorno en el que podemos influir. En la medida en que no extendamos nuestros intereses fuera del metro cuadrado en el cual nos ubicamos, será imposible que logremos caminar hacia un verdadero bienestar integral de la sociedad.

Hermann Stangl
Director

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